Tipos de raíces



¿Qué es una raíz?

El concepto de raíz, en Botánica, hace alusión a aquella parte de la planta que es subterránea y que se encarga de fijarla al suelo y sostenerla. Además, éste órgano tiene entre sus principales funciones absorber todos aquellos nutrientes y el lagua que la planta requiere para poder vivir y crecer. La raíz se caracteriza por no contar con ninguna hoja y por crecer como una continuación del tallo, pero en sentido contrario.

Dentro de la raíz se pueden identificar varias zonas. Una de ellas es el cuello, que es aquella parte que separa a la propia raíz del tallo y que se puede ubicar tanto por debajo como por encima del suelo. El área de ramificación es aquella en la que la raíz comienza a ramificarse, por lo que es allí donde se comienzan a identificar, si las hay, las raíces primarias de las secundarias. Por otro lado, está la cofia, la cual está compuesta por aquellas células que se encargan de proteger a la raíz. Por último, la zona de crecimiento que, como su nombre indica, es aquella desde donde comienza a crecer el órgano en cuestión.  

Clasificación de los tipos de raíces

Los especialistas toman distintos criterios para clasificar a las raíces, algunos de ellos son los siguientes:

Por un lado se identifican aquellas raíces, conocidas bajo el nombre de reservantes, y que son propias de aquellas plantas que, en ciertas épocas del año, pierden sus órganos aéreos. Dentro de este grupo se habla de tres variantes:

  • Xilopodios: raíces como estas son propias de las plantas que se desarrollan en zonas donde las lluvias son escazas y que sólo se dan en ciertas épocas del año, lo que las obliga a almacenar agua para poder sobrevivir a dichas etapas. Para que esto sea posible, sus raíces cuentan con un tejido especial.
  • Napiformes: estas son las raíces que poseen forma de nabo y que, debido a la absorción de agua u otras reservas, se ensancha. Esta raíz es la principal y, una vez ensanchada, adquiera un tamaño superior al resto, aunque hay casos específicos en los que todas ellas ven afectado su tamaño. Un ejemplo que se puede identificar dentro de las raíces napiformes es la zanahoria.
  • Tuberosas: en estas raíces la absorción de los nutrientes y del agua hace que tanto la principal así como también el del resto se ensanche. Esto trae como consecuencia que las distintas partes del órgano adquieran forma de tubos, de allí su nombre. Algunos ejemplos que se pueden citar dentro de estas raíces son la mandioca o la batata. Lo que ocurre con ellas es que conforman una especie de base en la parte en la que comienza a desarrollarse el tallo. Además, su ensanchamiento se da en la etapa en que la planta comienza a producir sus hojas, instancia en donde más se requiere la acumulación de los nutrientes.

Tomando en cuenta la forma que adquiera la raíz, se pueden identificar las siguientes variantes:

  • Ramificadas: su nombre se debe a que estas raíces, por su morfología, se asemejan a un árbol. Esto tiene que ver con que no cuentan con una raíz principal que posea mayor tamaño o espesor que el resto, sino que son todas similares.
  • Fasciculadas: similares a las anteriores, en estas raíces no hay ninguna que sobresalga del resto por su tamaño o espesor. De todas formas, no suelen dispersarse tanto como las ramificadas, por lo que se pueden diferenciar claramente ya que, en este caso, se encuentran más cerca entre sí.
  • Tuberosas: como ya se explicó anteriormente, estas raíces se disponen en forma de base en relación al tallo y se caracterizan por ensancharse como consecuencia de la absorción de líquidos y nutrientes.
  • Napiforme: en este órgano, la raíz principal puede identificarse fácilmente del resto debido a que se ensancha de forma significativa como consecuencia de la absorción de agua y otros nutrientes. Las raíces secundarias, en cambio, permanecen delgadas.
  • Axonomorfas: estas raíces se caracterizan por el hecho de que la principal es más ancha del resto, a causa de la absorción de nutrientes y agua. De todas formas, el espesor de la misma no es tan extremo como en el caso de las napiformes, pero sí lo suficiente como para diferenciarla del resto de las raíces.


De acuerdo a las características que presentan las raíces para poner sujetar la planta al suelo, se identifican las siguientes clases de raíces:

  • Haustorial: esta clase de órganos es el que se desarrolla más comúnmente en las plantas que resultan ser parásitos, y que, para ello, necesitar introducirse en el tejido de otra planta, para así vincularse tanto fisiológica como anatómicamente con aquella. Las raíces de las plantas parásitos se encargan entonces de absorber los nutrientes y el agua de aquellas plantas en las que se hospedan.
  • Contráctiles:  por ser alargadas y carnosas estas raíces son las que se encargan de, en cierta etapa del desarrollo de planta, empujar al brote por debajo del suelo para que de esta forma pueda crecer y sujetarse adecuadamente.
  • Respiratorias: estas raíces, a diferencia del resto, no se desarrollan bajo tierra, sino que cumplen su función desde el aire libre. Para que esto sea posible, las plantas necesitan estar en contacto permanente con alguna masa de agua. Por medio de ellas, los vegetales que se ubican por debajo del agua pueden ser oxigenadas.
  • Fúlcreas: típicas de plantas como el maíz, estas raíces actúan como sostén gracias a la forma arqueada que poseen. A diferencia de otras raíces, estas comienzan a desarrollarse en el tallo de la planta, y desde allí se sujetan al suelo. Gracias a la forma que adquieren, logran mantener en pie a plantas que tengan una altura significativa o que sean poco estables. Sumado a esto, pueden ser esenciales en aquellos terrenos que sean poco profundos. Una característica más de estas raíces, también conocidas bajo el nombre de zancos, es que suelen ser aprovechadas por otras plantas cuyas raíces, por algún motivo, no pueden cumplir sus funciones de absorción o sostén.

Entre aquellas raíces que no se hallan debajo del suelo, sino que están en el aire o agua, se pueden identificar las siguientes variantes:

  • Acuáticas: como su nombre indica, raíces como estas son las que crecen y permanecen por debajo del agua y desde allí cumplen su función.
  • Adventicias: raíces de este tipo se caracterizan por el hecho de que pueden extenderse en la superficie terrestre o incluso, en algunos casos, hasta trepan para de esta forma sujetar a la planta y poder absorber lo que la planta requiera para su desarrollo.
  • Chupadoras: propias de las plantas parásitos, estas raíces crecen y se desarrollan en el interior de otra planta, al que le absorben la savia para de esta forma poder cumplir con sus funciones.


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