Tipos de columnas



Los tipos de columnas son elementos arquitectónicos alargados y estructurales que pueden cumplir fines estructurales y decorativos. La forma de las columnas es circular, y se compone por el capitel (parte superior), el fuste (parte que se encuentra entre los dos extremos) y la basa (parte que marca el punto de apoyo). Pueden existir distintas clasificaciones, dependiendo de la función de las mismas:

tipos de columnas que existen

Columna exenta: También denominada aislada, es aquella que está separada del esqueleto de la construcción principal. Queda exenta de cualquier elemento vertical de la edificación.

Columna adosada: Es la que está pegada a las paredes o algún otro elemento de la construcción. Cumple funciones estructurales como también de decoración.

Columna embebida: Es la que parece estar embutida en un muro o en cualquier otro elemento de la construcción. A diferencia de la adosada, la columna embebida generalmente se incluye en las edificaciones en grupos, y cumple funciones principalmente estructurales.

Columna abalaustrada: Es aquella cuyo fuste posee la forma de un balaustre. Su contorno tiene distintos grosores en su recorrido, y pueden incluir también pequeños elementos a modo de decoración. Es una estructura propia del Renacimiento en general, y de la arquitectura renacentista española del siglo XVI en particular.

Columna fajada: Es la que tiene el fuste constituido por piedras labradas y rústicas, conjuntamente. También se caracteriza por los cilindros del mismo material, menos o más pequeños, dependiendo de la decoración y el modelo perseguido.

Columna fasciculada: Está constituida por delgados fustes, sobre un capitel y una basa en común. Son varias columnas en una sola, al golpe de la vista.

Columna geminada: Es aquella formada por dos fustes gemelos que siguen la misma dirección y que comparten el capitel.

Columna historiada: Es la que tiene el fuste decorado. Recibe este nombre porque, nacida durante el esplendor del estilo barroco, se utilizaba para desarrollar en ella el curso de la historia que buscaba perpetuarse. Las construcciones se pensaban para la eternidad, y decorar el fuste de las columnas era una manera de eternizar los hechos del pasado.



Columna rostrada: Es la que en el fuste tiene decoraciones de popas y proas de barcos.

Columna ofídica: Es una de las más llamativas desde el punto de vista artístico. Se constituye de un fuste con dos cilindros enlazados, que se confunden en una misma dirección. Su utilización fue común en las columnas eclesiásticas del periodo iluminista.

Columna salomónica: Se forma por un fuste espiralado. A diferencia del modelo de columna ofídico, que se forma de dos cilindros entrelazados, la arquitectura salomónica compromete un solo cilindro, y el espiral se forma sobre un mismo eje sobre la basa.

Columna torsa: Está construida con un fuste de apariencia espiralado, que la recorre de arriba abajo formando estrías. No respeta la arquitectura del modelo salomónico, sino que sobre un cilindro convencional se decoran las estrías.

 

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