Tipos de agricultura



¿Qué es la agricultura?

La agricultura alude a aquel tratamiento que se hace en la tierra con el objetivo de obtener distintos vegetales o frutas, a fin de consumirlas o venderlas a terceros. El cultivo de la tierra implica siempre la intervención del hombre para la modificación del ambiente natural. Con el avance del tiempo, se fueron aplicando nuevas tecnologías a la actividad, lo que ha permitido producir en mayores cantidades y de forma más eficiente.

Actualmente existen distintos tipos de agricultura, algunos de ellos son los siguientes:

De acuerdo a los niveles de producción:

  • De subsistencia: en este caso, las actividades de cultivo se limitan a obtener alimentos para el consumo acotado, es decir, para aquel que sea el propietario de la tierra, y su familia. Esto significa que los niveles de producción son bajos, ya sea porque el terreno es pequeño, o bien, porque no se cuente con la suficiente tecnología o mano de obra como para incrementar la producción. En algunos casos, de todas formas, puede ocurrir que se cultive algo más de lo que se consuma, lo que permite intercambiar el excedente por otros productos de primera necesidad o bien, venderlos. Esto siempre dependerá del clima, por lo que resulta difícil de prever y puede variar de año en año. Los productores de esta modalidad se limitan al cultivo de varias frutas y verduras que sean estacionales o de ciclo corto.
  • Industrializada: en este caso, a diferencia del anterior, la producción de cultivos resulta masiva, puesto que el principal objetivo de los propietarios es la comercialización a fin de obtener ganancias. Para que esto sea rentable, es necesario limitar la producción a un único producto, o a unos pocos, por lo que se suele hablar de “monoproductores”. Esta forma de practicar la agricultura requiere inversiones importantes, mano de obra especializada, tecnología de avanzada y grandes extensiones de tierra. Además de esto, se debe contar con una logística que se encargue de distribuir los productos, para que así estos no se echen a perder, y de lugares donde se puedan almacenar previamente.

De acuerdo al uso del agua que se haga:

  • De regadío: esta variante dentro de la agricultura se caracteriza por hacer uso de un sistema de riego que le suministre el agua necesaria para que los vegetales se desarrollen de manera adecuada y así garantizar la rentabilidad de la producción. Los sistemas de riesgo suelen ser muy costosos, por lo que este tipo de agricultura implica importantes inversiones en tecnología, energía, mano de obra especializada y mantenimiento. Algunos de los sistemas de riego más utilizados son: por aspersión, por canales, por drenaje, riego localizado, por surcos o bien, por inundación. Ésta última es la más utilizada de todas por su eficiencia y porque no se ubica dentro de las más costosas. De todas formas, el riego por aspersión está volviéndose cada vez una opción más elegida por los productores puesto que, si bien resulta bastante costosa, es sumamente eficiente.
  • De secano: en este caso, los productores no instalan ni se valen de ningún sistema de riego, como ocurre en la práctica anterior. A diferencia de esto, los productores dependen de la lluvia para el riego de sus plantaciones. En algunos casos, esta variante es algo arriesgada puesto que existe la posibilidad de padecer largos períodos de sequía que pueden perjudicar o incluso arruinar una cosecha. De todas formas, en ciertos cultivos, como el de cereales, uvas, hortícolas, frutas o legumbres, la lluvia es la mejor opción para su correcto desarrollo.

Tomando en cuenta el rendimiento que espere el productor, se identifican las siguientes variantes:

  • Extensiva: en este caso, los productores intentan respetar al máximo las condiciones naturales en las que se desarrollan los vegetales. En este intento de respetar dichas condiciones, se deja de lado la maximización de la producción en el corto plazo. Por lo general, esta agricultura se desarrolla en extensiones de tierras significativas y alejadas de las zonas urbanas. Por sus cualidades, la agricultura extensiva suele ser menos costosa que otras variantes, ya que no requiere demasiada tecnología, mano de obra ni energía. Además de esto, el territorio en el que se desarrolla suele ser económico, lo que lo vuelve una opción atractiva para los productores. Otro detalle importante es que no se hace uso de productos químicos para el desarrollo de los vegetales, por lo que algunos especialistas la consideran una actividad ecológica, cuyos productos son de elevada calidad.
  • Intensiva: esta variante, en cambio, busca intensificar al máximo el uso de todos los recursos que se requieren para poder llevar adelante el cultivo de los vegetales. Esto incluye el suelo, la mano de obra, la tecnología, la capitalización y los insumos. El objetivo de estos productores es destinar sus cultivos a las zonas urbanas para que allí sean vendidas, por lo que sus terrenos se ubican cerca de las mismas. Esto hace que se deba maximizar el suelo para así producir cantidades significativas en un espacio acotado. Su objetivo hace que muchas veces los productores se limiten a cultivar un único producto, por lo que suelen ser denominados “monoproductores”. Para que todo esto sea posible, la tierra en la que se desempeñe la producción debe ser rica en nutrientes, para que sea rendidora. Esto hace que los suelos que se usen sean bastante más costosos que los que se requiere en la agricultura extensiva. Sumado a esto, la agricultura intensiva precisa enormes cantidades de energía, lo que también encarece los costos. Lo mismo ocurre con la mano de obra, puesto que es necesario un gran número de personas con conocimientos técnicos. La utilización de químicos y plaguicidas es otra constante en este tipo de agricultura, lo que aleja a esta actividad de ser catalogada como ecológica.


Por último, de acuerdo a su tratamiento, la agricultura puede ser clasificada de la siguiente manera:

  • Ecológica: en este caso, los productores no hacen uso de químicos, plaguicidas, abono ni ninguna otra sustancia que modifique las propiedades naturales de los vegetales que se cultivan. Además, de esto, la agricultura ecológica se caracteriza por no contaminar ni perjudicar al medioambiente. Esta actividad se define por precisar poca inversión inicial, sino que se vale del uso intensivo de la mano de obra, lo que la vuelve una opción económica. Algo a lo que aspiran los productores es a no agotar los nutrientes del suelo, por lo que el reciclaje de los desechos orgánicos se vuelve una práctica muy común.
  • Permacultura: esta práctica se caracteriza por tener entre sus principales prioridades el cuidado y preservación del medioambiente ya que se tienen en cuenta las generaciones futuras. Para esto, se hace un uso responsable de la energía, el diseño de los paisajes, a la par de la producción de los alimentos. En la permacultura, la ética es fundamental y ésta persigue tres principios, que son limitar la producción y el número de habitantes por terreno, cuidar a los seres humanos y proteger al suelo. Una constante en la permacultura es utilizar la menor cantidad de energía posible y reciclar todos los residuos orgánicos que se pueda.
  • Sinérgica: esta variante es considerada un complemento de la permacultura que busca sanar los daños ocasionados por la utilización de sintéticos y químicos comúnmente utilizados en las actividades agrícolas. Para ello, se intenta mantener el suelo con sus nutrientes naturales y en un “estado salvaje”, lo cual es posible cumpliendo los siguientes puntos: el suelo no debe ser comprimido; no se debe hacer uso de ningún químico; la tierra debe autofertilizarse, por lo que tampoco se recurre al uso de abono para la fertilización y, por último, la tierra no debe ser arada.
  • Biodinámica: los agricultores que aplican esta práctica interpretan al suelo en donde cultivan como un sistema complejo. Esto significa que consideran la existencia de un desarrollo equilibrado e interrelacionado entre el suelo, los vegetales y los animales que forman parte de un mismo hábitat. A raíz de esto, se interpreta que existe una autonutrición entre sus miembros, en la que es prácticamente innecesaria la intervención de la mano de obra del hombre para su desarrollo. Es por esto que se aspira a la ausencia del ser humano en el proceso, siempre que esto sea posible. Lo que sí utilizan los productores es abono, aunque se trata de uno orgánico, compuesto por distintas hierbas y troncos.
  • Bosque de alimentos: en este caso, se buscan producir alimentos agroforestales que requieran poco mantenimiento. En estos se cultivan árboles de frutos secos, arbustos, árboles frutales, enredaderas y vegetales perennes, entre otras opciones. Con el objetivo de convertir al terreno en boscoso, se suele realizar una siembra intercalada para que se generen varias capas que sean sucesivas entre sí.


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