Tipos de volcanes



Un volcán es una estructura geológica que posibilita la salida hacia el exterior de la Tierra de magma y otros materiales calientes que se generan a cierta profundidad.

El magma es roca fundida por altas temperaturas; además de lava (que es el nombre que toma el magma cuando brota a la superficie), los volcanes suelen liberar gases o vapores, fragmentos de roca y cenizas, las que a veces se trasladan a considerable distancia del lugar desde donde son arrojadas.

Generalmente estos materiales salen por un hueco central denominado cráter o chimenea, o bien por aberturas laterales o grietas. Muchos de estos materiales se van acumulando  alrededor del lugar de salida formando montañas aisladas o cordilleras, que a menudo alcanzan gran altura, ya que el proceso se puede extender por miles de años. 

Los materiales que salen por el volcán lo hacen a gran presión, fenómeno conocido como erupción volcánica. Existen distintos tipos de volcanes, y a continuación mencionaremos las distintas clasificaciones.

Clasificación de volcanes

Existen diferentes formas de clasificar a los volcanes según el tipo de erupción que producen. Los cinco tipos principales son:

Tipo Hawaiano

Expelen  lava  muy fluida, por lo que producen erupciones no tan violentas, sin explosiones. Se dice que presentan forma de escudo porque la lava fluida va cubriendo extensiones grandes, antes de solidificarse.

Tipo Estromboliano

A diferencia de los anteriores, en estos  volcanes la erupción es más violenta. Son de lava más viscosa, lo que hace que no se pueda deslizar tan fácilmente; eso hace que se vayan formando pequeños conos volcánicos que mantienen las explosiones y desde donde se proyectan cenizas y piedras pequeñas.

Tipo Vulcaniano o Vesubiano

Estos son volcanes que producen  erupciones muy violentas. Tienen lavas muy viscosas, que tienden a solidificarse en la zona del cráter, lo que hace que cada nueva erupción produzca fuertes explosiones, lo que a veces redunda en la ruptura de la parte superior del cono volcánico.

Tipo Peleano

Son los volcanes que realizan las erupciones más violentas que se conocen. Es porque la lava de estos volcanes tiene viscosidad extremadamente alta. Eso hace que dicha lava tienda a solidificar antes de poder salir de  la chimenea del volcán, lo que lleva a obstrucciones. Entonces lo que sucede es que los gases comienzan a acumularse en la denominada cámara magmática a altísima presión; finalmente es todo el aparato volcánico lo que revienta. El caso que ilustra mejor a estos volcanes es el ocurrido en la isla de Krakatoa (ubicada entre las islas de Java y Sumatra), que prácticamente desapareció tras  la erupción del volcán.

Tipo Islándico y Tipo Pliniano

Otros tipos de volcanes bien caracterizados, aunque menos frecuentes, son el Islándico y el Pliniano.

  • Los islándicos son los únicos volcanes en los que la erupción ocurre exclusivamente por fisuras (se las llama entonces erupciones fisurales), suelen ser casi de relieve plano. La mayoría de estos volcanes están en Islandia (de ahí su nombre).
  • Los plinianos tienen magma altamente viscoso y además, ácido. Generan una violenta explosión de gases  y se presentan en forma de hongo.

Además existen las denominadas erupciones de cienos, producidas por enormes cráteres que cuando el volcán no está activo se cubren de nieve o de agua. En tales casos, cuando el volcán vuelve a estar activo, el agua se mezcla con las cenizas y otros elementos y es expelida como fuertes torrentes o avalanchas de cieno, que arrasan con todo.



En las erupciones hidromagmáticas hay  una interacción más importante de los materiales que fluyen con el agua, ya que la masa magmática y de agua están en partes muy similares. Cuando la proporción de agua supera a la de magma (por ejemplo, volcanes en áreas costeras), se produce un enfriamiento muy brusco que genera una columna de vapor.

Según la forma que los volcanes presentan, se distinguen los siguientes tipos:

  • Volcanes en escudo
  • Estratovolcanes
  • Calderas volcánicas
  • Conos basálticos
  • Conos de ceniza
  • Maar

Los volcanes en escudo se asocian a pendientes suaves y superficies extensas. Los estratovolcanes se caracterizan por tener varias capas de lava.

Las calderas volcánicas se forman por el derrumbe de la estructura volcánica originado en erupciones violentas. Suele formarse un cráter de gran tamaño en estos casos.

Los conos basálticos son infrecuentes, tienen poca altura porque la lava basáltica es de gran fluidez.

Los conos de ceniza aparecen en zonas en donde se producen erupciones explosivas, con abundante proyección de elementos piroclásticos.

Con el nombre de Maar se conoce a un tipo de depresión volcánica, de escaso tamaño pero muy explosiva, que se forma cuando la erupción es de tipo hidromagmática, esto es,  con una masa magmática  que entra en contacto con una masa de agua en proporciones similares. Muchos conos volcánicos que mantienen el fondo del cráter frío alojan en su interior un lago de extensión considerable. Antes de una nueva erupción, si la cantidad de agua supera a lo que el calor generado puede evaporar, el vapor de agua se empieza a mezclar con los gases que emite el volcán,  multiplicando así su poder explosivo.

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