Tipos de vinos



El vino es la bebida alcohólica más tradicional y tal vez la más antigua, y se elabora a partir de las uvas que se obtienen como fruto del cultivo de la vid. Existen documentos que prueban que ya desde épocas remotas; diferentes pueblos elaboraban y consumían vino, especialmente en ocasiones festivas. Tanto la mitología griega como la romana incluyen a un dios del vino (Dionisio y Baco, respectivamente).

Se estima que primero se extendió la vid por toda la cuenca mediterránea del Asia Menor; desde donde pasó a Europa y al resto del mundo. Inscripciones egipcias, escritos chinos y hasta crónicas americanas documentan la existencia de vides y el proceso de elaboración del vino. Se cree que al nuevo continente, las cepas de vid más difundidas llegaron tras la conquista española, aparentemente  con las misiones jesuíticas.

La uva es la materia prima con la que se elabora el vino, los azúcares contenidos en las uvas maduras, a través de la fermentación de lo que se denomina mosto (jugo de las uvas), se transforma en alcohol, a lo largo de un proceso que tarda unos 4 a 10 días. Se trata este de un proceso natural, del que participan las levaduras que viven sobre las vides. Pero también se puede recurrir a la inoculación de una levadura específica seleccionada por el enólogo, que se agrega al mosto, una levadura muy conocida empleada a este fin es Saccharomyces cerevisiae

Los tipos de vinos

Una primera caracterización de los vinos los diferencia entre tranquilos y generosos.

Vinos tranquilos: son aquellos cuyo contenido alcohólico oscila entre los  9 los 14,5 grados. Se trata de vinos secos, que de hecho son los más consumidos en las comidas. Incluyen:

  • Vinos tintos: se hacen con uvas tintas enteras, es decir, incluyendo los hollejos, que son los que le otorgan el típico color rojizo. Tradicionalmente acompañan a las carnes. Entre ellos se ubican los célebres Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec, también el tradicional Tempranillo (que de España pasó a Argentina y Chile).
  • Vinos blancos: es el obtenido a partir de uvas blancas. Se recomiendan para acompañar pescados.
  • Vinos rosados: obtenidos a partir de uvas tintas con pulpa no coloreada, sin hollejo. Puede provenir también de la mezcla de uvas blancas con tintas.

Vinos generosos: son  vinos con una graduación alcohólica mayor de 15 grados. Se obtienen a partir de vinos jóvenes mediante el agregado de alcohol durante la fermentación. También se los llama vinos fortificados. Ejemplos: Jerez, Amontillado, Oporto, Marsala.

Vinos dulces: son vinos en los que no se interrumpió prematuramente la fermentación alcohólica, por lo que quedan con un nivel de azúcar residual  mayor que los secos (8- 30 g/l).

Vinos licorosos: tiene mayor concentración de azúcar que los dulces (40-60 g/l); se elaboran con uvas muy dulces y se les agrega de alcohol durante la fermentación. A veces se logran mediante cortes entre vinos diferentes vinos.

Vinos de aguja: conservan una parte del gas carbónico que proviene de la fermentación, que se desprende en forma de burbujas, pero no tanto como en vino espumante.



Vinos espumantes: están embotellados a una presión de al menos a 3,5 atm, se suelen cerrar con tapones en forma de hongo y asegurados con traba bozal. Para obtener tan intensa presión carbónica debe haber fermentación alcohólica de azúcares agregados.

Cosecha tardía: se elaboran con uvas a las que se las ha dejado sobremadurar en el viñedo., por lo que tienden  a deshidratarse y a concentrar sus azúcares, lo cual permite lograr finalmente tras la fermentación un importante grado alcohólico.

Atendiendo al período de reposo en bodega antes de salir al mercado, se mencionan:

  • Vinos jóvenes: no han tenido ningún tipo de crianza en madera (o esta fue mínima). Conservan las características varietales de las uvas.
  • Vinos de crianza: han tenido cierto tiempo de añejado o crianza (mínimo 6 meses) en madera antes de embotellarse; este añejado les suma atributos. ). Los vinos de crianza son mayormente tintos. Pueden conservarse durante más tiempo que los jóvenes.
  • Vinos de reserva: deben tener como mínimo un año en madera y hasta tres años en botella.
  • Vinos de gran reserva: deben tener como mínimo de dos años en madera y hasta cinco en botella.

De acuerdo a su composición:

Vinos genéricos: elaborados con más de una variedad, que no se indican en la etiqueta (también llamados “de corte”, “blend”, “coupage” o “cuvée”.

Vinos varietales: elaborados con una única cepa que debe citarse en la etiqueta y que constituye al menos el 85% de la uva.

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