Tipos de raíces



¿Qué significa el término “raíz”?

Dentro de las matemáticas, se habla de la raíz de un número para hacer alusión a la cantidad de veces que un determinado número debe ser multiplicado por sí mismo para dar aquel número en cuestión.

Dentro de esta operación se identifican tres partes. Por un lado, el índice, que es la cantidad de veces por las que se multiplica un determinado número. A este número multiplicado se lo conoce bajo el nombre de raíz y por último, el radicando, que es el resultado del número multiplicado. Esto puede ser representado de la siguiente manera:

ÍNDICE √RADICANDO = RAÍZ

Un ejemplo podría ser el siguiente: 2√16 = 4. Esto quiere decir que el número 4 debió ser multiplicado dos veces por sí mismo para obtener el 16.

Matemáticas: clasificación de las raíces

En matemáticas se identifican dos tipos de raíces, que son las siguientes:

  • Cuadrada exacta: esta clase de raíz implica que la misma es exacta cuando es hallada la cifra que al elevarse al cuadrado es idéntica al radicando. Es por esto que se denominan como cuadrados perfectos a todos aquellos números cuyas raíces cuadradas sean exactas. Algunos ejemplos pueden ser los siguientes:

√100 = 10 o bien, √64 = 8

  • Cuadrada entera: en oposición al caso anterior, estas raíces se caracterizan por tener un resultado que no es exacto, sino que cuenta lo que comúnmente se denomina “resto”. Algunos ejemplos de estas raíces podrían ser las siguientes:

√101 = 10 + 1 o bien, √65 = 8 + 1

Las raíces en botánica

El término “raíz” resulta ser polisémico, es decir, que cuenta con más de un significado. En este caso, no sólo se lo usa dentro del ámbito de las matemáticas, sino que también en la botánica resulta un concepto clave. Esto se debe a que la palabra raíz se utiliza para hacer alusión a aquella parte de las plantas que se caracterizan por desarrollarse en dirección opuesta a la que lo hace el tallo.

Además, tiene como principales funciones la de sostener a la planta, puesto que es la que se sujeta y desarrolla en el suelo, así como también es la que se encarga de que la savia llegue al tallo y del tallo a aquellas partes de la planta que la precisen. Y, por otra parte, es la que absorbe los minerales y agua que la planta necesita para crecer y mantenerse con vida, por lo que se trata de un órgano clave.

Raíces: dos grandes grupos

A pesar de que generalmente se cree que la raíz se encuentra siempre debajo del suelo, esto no es así. Existen de esta forma, dos grandes grupos dentro de los cuales se pueden clasificar las raíces.

Por un lado las que se desarrollan por debajo del suelo y por otro las que no. En el primer caso, se identifican las siguientes clases de raíces:

  • Tuberosas: la remolacha o la zanahoria son raíces que se encuentran dentro de esta categoría, y que se desarrollan debajo del suelo. Esto se debe a que se caracterizan por ensancharse como consecuencia de la absorción de las sustancias básicas que necesita la planta para desarrollarse. Las raíces tuberosas, o también conocidas como “carnosas”, cuentan con una estructura fasciculada. Estas raíces suelen ser comestibles y constituyen un aporte esencial para la dieta del hombre y de otros seres vivos.
  • Napiforme: estas raíces también se caracterizan por ensancharse como consecuencia de la absorción de nutrientes claves para el crecimiento de la planta. La diferencia se encuentra en que las raíces napiformes cuentan con una principal de mayor grosor, mientras que el resto de las raíces poseen un tamaño reducido. En las tuberosas, no hay una raíz principal, sino que todas tienen un tamaño equitativo, es decir, que son fasciculadas, como bien se dijo.


  • Fasciculadas: cuando una planta cuenta con raíces fasciculadas significa que todas sus ramificaciones cuentan con un tamaño y espesor similar, no como en el caso de la napiforme. Además, también se diferencia de aquellas por no engrosarse como consecuencia de la absorción de nutrientes, sino que son raíces más bien delgadas, como ocurre con el caso de la cebolla.
  • Pivotante: también conocida como axonomorfa o simplemente “típica”, esta clase de raíces es la que cuentan con una principal, de mayor tamaño, grosor y longitud, de la que se desprende, de manera horizontal, ramificaciones de menor tamaño.
  • Ramificadas: en este caso, no existe una raíz principal o de mayor tamaño que el resto, sino que todas tienen un tamaño más o menos similar y adquieren forma de árbol, puesto que se ramifican como lo hacen sus ramas, de manera dispersa.

Dentro del grupo de raíces que no se desarrollan por debajo del suelo, como ocurría en el caso anterior, existen las siguientes variedades:

  • Acuáticas: las raíces como estas son propias de las plantas que se desarrollan en el agua, como su nombre deja entrever. Lo que las caracteriza es que no se fijan en el suelo, sino que cumplen su función permaneciendo dentro del agua. Es de allí que absorben todos los nutrientes que la planta precisa para poder desarrollarse. Además, por tener esta característica es que las plantas acuáticas pueden desplazarse con las corrientes de agua, ya que no se encuentras fijadas al suelo.
  • Parasitarias: estas raíces en vez de desarrollarse en el suelo –o agua– lo hacen en el tallo de otra planta. Lo que hacen entonces es absorber de ella la savia, de la que obtienen todos los nutrientes necesarios para que la planta crezca y se desarrolle. Es por esta cualidad que se las conoce bajo el nombre de parasitarias o de “chupadoras”.
  • Adventicia: a diferencia de las dos raíces antes mencionadas, estas sí entran en contacto con el suelo. Su particularidad radica en que no se desarrollan introduciéndose en este, como ocurre con las raíces que integran el primer grupo, sino por encima, al aire libre, puesto que tienen la capacidad de extenderse allí o incluso de trepar por determinadas superficies que se encuentren cerca de la planta.

 

Artículos Relacionados

Derechos Reservados

© Está permitido el uso de los contenidos, siempre y cuando se reconozca con un enlace a este artículo, como fuente de información.

Comments are closed.