Tipos de parásitos



¿Qué son los parásitos?

En biología, se denomina parásito a todos aquellos seres vivos que, sin aportar ningún tipo de beneficio, se alimenta de otro ser vivo. Por lo general, éste último suele padecer algún tipo de daño y se establece una relación simbiótica, en la que el parásito depende de aquel en el que se hospeda en cuanto a lo metabólico.

Dos grandes grupos de parásitos

Existen diferentes tipos de parásitos. En primer lugar, se los puede clasificar en dos grandes grupos:

  1. Macroparásitos: esta clase de parásitos es la que crece y hasta en algunas oportunidades se reproduce en el interior del ser vivo en el que se hospeda. Además, suele ocurrir que el parásito afecte a otros seres vivos, ya que tiene la capacidad de salirse de su huésped. En este, el parásito puede vivir ya sea en su interior, en alguna cavidad o sobre su cuerpo.
  2. Microparásitos: esta variedad de parásitos, en cambio, tienen un tamaño mucho más reducido que los anteriores y habitan un mismo ser vivo en grandes cantidades e incluso se reproducen en él. Puede ocurrir que estos seres vivos se desarrollen en el interior de las células de su huésped, lo que trae como consecuencia que éste padezca alteraciones en sus anticuerpos así como también en su metabolismo.

Ejemplos de parásitos

Algunos de los parásitos más comunes son los siguientes:

Bacterias: este término griego significa bastón, ya que muchos de estos parásitos poseen  forma similar a este objeto aunque hay otros con formas de hélice, barra o incluso esferas. Las bacterias  son entonces aquellos parásitos que resultan ser microorganismos capaces de ocasionar enfermedades en los seres vivos en los que se hospeden y que se identifican por ser unicelulares procariontes. Esto significa que carecen de núcleo y cualquier organismo interno.

Dentro de las bacterias se pueden identificar distintos tipos. Algunos de ellos son los siguientes:

-Espirilos: estas bacterias se caracterizan por tener una morfología curva helicoidea.

-Bacilos: curvas o rectas, estas bacterias se identifican por contar con una forma alargada. Además, estos parásitos pueden tener o no flagelos, dependiendo los casos.

-Leptothrix: algo que caracteriza a estos parásitos, además de su gran tamaño, es que cuentan con filamentos a los que se denominan tabicados.

-Cocos: su nombre se debe a que poseen una forma esférica y pueden encontrarse de manera aislada o incluso dispuestos en cadena.

Clasificación según su respiración

También, las bacterias se pueden clasificar en relación a su respiración. Por lo que se identifican dos grandes grupos. Por un lado las aerobias, que se trata de aquellas bacterias que se valen del oxígeno para respirar, mientras que las anaerobias hacen lo suyo con otros elementos, como puede ser, entre otros, el carbonato.

Otros parásitos

Si se toma en cuenta la alimentación de los parásitos, algunas variantes son las siguientes:

Hongos: estos parásitos, provenientes del reino fungi, se caracteriza por ser un órgano eucariota. Las paredes que componen a estos seres vivos son de quitina y tienen la facultad de poder descomponer la materia muerta tanto de plantas como de animales, siendo un miembro esencial dentro del ciclo denominado biogeoquímico.

Protistas: se trata de aquellos seres vivos que poseen células eucariotas y pueden ser parásitos unicelulares o pluricelulares. Además, esta variedad puede contar con flagelos, seudópodos y también cilios. Y se pueden alimentar de dos maneras. Una de ellas es a partir de otros organismos de los cuales sintetizan su materia orgánica.

La otra forma de hacerlo es a partir de la energía obtenida del proceso de fotosíntesis. En algunos casos, los protistas se alimentan combinando ambas variedades, que se denominan heterótrofos y autótrofos, respectivamente. Parásitos como estos también pueden reproducirse de forma asexual o sexual.



Virus: esta palabra, proveniente del latín, significa “toxina” o “veneno”. Algo que caracteriza a esta clase de parásitos es que tiene la facultad de valerse de las células para poder replicarse, lo que se vuelve extremadamente riesgoso para el huésped. Esta variante está compuesta por ácido nucleico que se encuentra envuelto de proteínas, que a su vez puede estar rodeada por una capa lipídica compuesta también por proteínas.

Para poder reproducirse, estos parásitos deben valerse de los alimentos que haya obtenido el huésped en el que habitan, no por sus propios medios.  Los virus no se tratan de bacterias, por lo que no pueden ser combatidos con antibióticos, como ocurre con aquellas, sino que se deben aplicar vacunas para reforzar el sistema inmunológico.

Dentro de los virus se pueden identificar dos grandes grupos. Por un lado los denominados ADN y, por otro, los ARN.  Los primeros son los que se desarrollan en el núcleo de las células de sus huéspedes. Los ARN, por su parte, son los que usan el ácido ribonucleico (ARN) como material genético y, al mismo tiempo, se vale del citoplasma para poder replicarse.

El parásito según su huésped

Teniendo en cuenta la clase de huésped en la que se hospeden los parásitos y de los órganos en los que se ubiquen, se pueden identificar los siguientes parásitos:

  1. Euríxeno: parásitos como estos son los que se pueden localizar en varios órganos e incluso ir cambiando de huésped.
  2. Estenóxeno: a diferencia de los parásitos anteriores, estos suelen hospedarse siempre en el mismo órgano y se localiza prácticamente siempre en la misma especie animal.
  3. Hiperparásito: estos parásitos tienen la particularidad de localizarse y afectar a otro parásito para poder mantenerse con vida.

El tiempo de hospedaje, otro determinante

Según el lapso de tiempo que el parásito se localice en el huésped, se pueden identificar las siguientes clases:

1. Estacionarios: parásitos como estos son los que precisan del huésped prácticamente la mayoría de su vida para poder mantenerse vivos. O bien, que requieren localizarse en el mismo huésped durante un período de tiempo determinado para poder desarrollarse. Dentro de los parásitos estacionarios se identifican dos grupos:

  • Permanentes: esta clase de seres vivos son los que viven en el mismo huésped a lo largo de toda su vida, salvo en aquellos períodos de tiempo que atraviesan entre que se trasladan de un huésped a otro.
  • Periódicos: a diferencia de los anteriores, estos parásitos no pasan toda su vida viviendo como tal sino que se localizan en un huésped un determinado período que resulte suficiente para poder completar una etapa de desarrollo. Una vez concretada, lo pueden abandonar, y permanecer con vida.

2. Temporales: los parásitos como estos son los que únicamente se localizan en un huésped para alimentarse. Una vez satisfecha esta necesidad, lo abandonan para continuar con su vida.

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