Tipos de músculos



¿Qué son los músculos?

Los músculos son uno de los cuatro tejidos que componen a los organismos animales. Un tejido es un conjunto de células organizadas con una función en común.

(Los músculos son uno de los tejidos que se encuentran en el cuerpo)

(Los músculos son uno de los tejidos que se encuentran en el cuerpo)

En el caso del tejido muscular, ésta se relaciona con el movimiento del cuerpo y el cambio de tamaño y forma de los órganos internos, como respuesta a impulsos eléctricos, de manera que se encuentra ampliamente distribuido por todo el organismo.

Clasificación de los músculos

Según sus funciones, las características celulares y la ubicación en el cuerpo, el tejido muscular se divide en:

A. Músculo estriado:

Su nombre se debe a las estriaciones o líneas perpendiculares al eje longitudinal que se reconocen al observar una fibra muscular con un microscopio óptico. Cabe mencionar que cuando se habla de tejido muscular, las células que lo componen son llamadas fibras. Las estriaciones mencionadas son consecuencia de la conformación molecular dentro de las fibras.

Dos clases de filamentos proteínicos, los finos de actina y los gruesos de miosina, se disponen en unidades contráctiles llamadas sarcómeros. Una fibra está compuesta por muchos sarcómeros consecutivos y la contracción de todos ellos de forma organizada resulta en el acortamiento de todo el músculo.

-El músculo estriado a su vez se clasifica en tres grupos:

1. Músculos estriados esqueléticos: se encuentran adheridos a huesos por medio de tendones, de forma que su contracción es útil para el movimiento de las partes del cuerpo y el mantenimiento de la postura. Sus fibras poseen numerosos núcleos ubicados en la periferia de la célula, justo por debajo de la membrana celular, también llamada en el caso de las fibras musculares, sarcolema.

La totalidad de los integrantes de este grupo son de contracción voluntaria. Esto quiere decir que responden a impulsos nerviosos originados intencionadamente en el sistema nervioso central. Ejemplos de músculos esqueléticos son el bíceps braquial, el cuádriceps femoral, el braquiorradial, el pectoral mayor y el oblicuo mayor.

Según las características ultraestructurales de las fibras, los músculos esqueléticos se pueden sub clasificar en:



  • Músculos de fibras de tipo I, que conforman unidades motoras de contracción lenta y resistentes a la fatiga. Se encargan de sostener la postura corporal durante mucho tiempo sin agotamiento. Como ejemplo nítido en humanos encontramos al erector de la columna y a los músculos de las extremidades de los corredores de largas distancias.
  • Músculos de fibras de tipo II, constituyentes de unidades motoras de contracción lenta y resistencia a la fatiga. Se encuentran por lo general en corredores y nadadores de distancias medias.
  • Músculos de fibras de tipo III, propias de unidades motoras de contracción rápida propensas a la fatiga. Los músculos de los dedos y los encargados de los movimientos de los ojos son típicos casos de este grupo.

2. Músculos estriados visceral: tienen la misma conformación que los músculos esqueléticos, pero su distribución se limitan a unos pocos lugares: la lengua, la faringe, parte del diafragma y la región superior del esófago. También son de contracción voluntaria.

3. Músculos estriados cardíacos: evidentemente es el músculo que conforma la capa contráctil del corazón. Sus fibras se caracterizan por la ubicación central de sus núcleos y por la presencia de discos intercalares, que son estructuras que unen células contiguas. Este grupo conforma el único ejemplo de músculo estriado no voluntario, es decir, no controlado intencionalmente.

B. Músculo liso:

Este grupo de tejidos no presenta estriaciones, puesto que las fibrillas de actina y miosina necesarias para la contracción no se encuentran ordenadas en sarcómeros, sino que están sueltas en el interior de la célula. Los músculos lisos están especializados en la contracción lenta y prolongada sin fatiga.

Todos ellos son de funcionamiento involuntario. Se encuentran en las paredes de una gran cantidad de órganos como el estómago, la vesícula biliar, los vasos sanguíneos, la región inferior del esófago, y muchos otros, a los que permiten cambiar su forma y generar movimientos peristálticos, útiles para transportar sustancias por el interior de órganos tubulares, como los intestinos y los uréteres.

 

 

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