Tipos de líderes



Los tipos de líder hace alusión a aquellas personas que, dentro de un determinado grupo de individuos, son los que guían o quienes ocupan el cargo de jefe. Estas personas tienen la capacidad de poder ejercer influencias sobre el resto de los miembros, para que de esta forma puedan alcanzar alguna meta propuesta.

Dentro del ámbito de la política se habla de las siguientes clases de líderes, de acuerdo a sus características, relación con el grupo y maneras de actuar:

Autocrático: el nombre de esta forma de liderazgo tiene origen griego y significa “gobernarse a sí mismo”. Esto implica que es una única persona o un grupo limitado el que tiene y ejerce el poder. De esta forma, queda en sus manos el diseño de todas las reglas que rigen en el grupo que lideran.

Además de esto, son ellos quienes deben designarle a cada individuo una responsabilidad y tarea específica, siendo también el líder el que decide cómo serán los grupos de trabajo. Las personas que ejercen este tipo de liderazgo deben mostrarse sumamente seguras y a la altura de las circunstancias para que de esta forma sus órdenes sean acatadas. Como todas las decisiones dependen de estos líderes, y no tienen que dar argumentos a la hora de tomarlas, deben ser personas sumamente responsables y estar al tanto de los distintos problemas y situaciones para no cometer graves errores, lo que podría desprestigiar su imagen y así perder legitimidad.

Democrático: de origen griego, el término democracia significa “autoridad o gobierno del pueblo”. De esta forma, este liderazgo promueve la participación del pueblo o comunidad en el proceso de gobernarlo. Así, es posible que los miembros puedan participar de la toma de decisiones y hacer escuchar sus deseos así como también sus necesidades. Para que esto sea posible, el grupo debe delegar la responsabilidad de gobernar en un grupo de individuos, que es el que finalmente detenta el poder. Esta clase de líder, no sólo se identifica dentro del ámbito político, sino que puede ser trasladado a cualquier grupo de individuos que deba concretar uno o varios objetivos.En estos casos, el o los líderes deben asistir a los individuos en el momento de la toma de decisiones y guiarlos en las tareas para alcanzar las metas propuestas.

Líderes como estos no imponen las tareas y responsabilidades que le competen a cada individuo sino que permiten que éstos las elijan y repartan de acuerdo a sus intereses y habilidades. Además de esto, tienden a alentar y elogiar a los individuos, así como también hacerles las correcciones y críticas que consideren necesarias sobre el desempeño de sus tareas. Los miembros del grupo tienen la capacidad de expresar sus opiniones e ideas y la toma de decisiones es el resultado del consenso o de lo que la mayoría elija, por lo que existe la participación activa de todos los miembros. Por último, los líderes democráticos no suelen tener una gran intervención ni se hacen presentes constantemente a lo largo de las actividades. De todas formas, son las que designan los principales pasos y metas que deben alcanzarse y en base a esto, los individuos del grupo deben actuar.

Paternalista: se caracterizan por tener un rasgo muy particular. En vez de imponerse ante los miembros a los que dirigen, tratan de argumentar cuál es el mejor camino, por medio de la advertencia en caso de elegir algunas de las opciones posibles. Además de esto, intentan dejar en claro las posibles consecuencias de no obedecer a sus mandatos, por lo que, en vez de tener una actitud autoritaria, recurren a las insinuaciones e incluso, a los consejos para que así hagan lo que deseen. También, los premios y las recompensas son una constante en su retórica, herramientas claves para motivar y guiar al grupo. Muchas veces, aquellas promesas e ilusiones por parte de los líderes no se cumplen, a pesar del buen rendimiento del grupo, lo que genera desánimo y frustración. A la larga, esto puede ser muy perjudicial, puesto que trae como consecuencia el declive en el rendimiento grupal.

Los grupos que son encabezados por líderes paternalistas se caracterizan por generar relaciones verticalistas, en las que el jefe es percibido como alguien superior. Además de esto, en muchos casos la represión o la persecución suelen ser las herramientas que se utilizan a fin de desalentar cualquier clase de conflicto que pueda desatarse entre los liderados. Éstos, por lo general llevan adelante sus actividades a cambio de un pago, por lo que se ven obligados a responder a las órdenes de sus superiores. El líder es entonces la persona que se encarga de la toma de decisiones, imponiéndolas al grupo, que puede ser receptor tanto de premios como de castigos, de acuerdo a su desempeño.

Autoritario: esta clase de líder, también conocida bajo el nombre de dictador, se caracteriza por concentrar en su persona la toma de decisiones. Esto hace que no exista participación de los miembros del grupo al que dirige sino que, al contrario, estos deben subordinarse a las órdenes impartidas. En estos liderazgos, que imponen relaciones verticalistas, existe un importante grado de sumisión, lo que impide que los miembros desarrollen actitudes creativas o incluso motivadas para llevar adelante sus actividades. En oposición a esto, son personas poco comprometidas con su labor y, en caso de tener la posibilidad, suelen desertar. La desconfianza es un sentimiento constante en los grupos donde su líder es autoritario, debido a sus actitudes.



Entre otras cosas, el jefe se caracteriza por ser una persona que se impone, indicando con dureza y firmeza cuáles son las responsabilidades y tareas que le corresponden a cada uno de los liderados. Además de esto, la comunicación suele ser muy escaza, por lo que el nivel de desconocimiento sobre aquello que el jefe hace o el porqué, es prácticamente desconocido. También, los líderes autoritarios suelen ser personas muy críticas aunque no aceptan ni toleran que otros tengan ésta actitud para con ellos. Obviamente, jamás realizan ningún tipo de autocrítica ni se disculpan en caso de cometer algún error sino que, por el contrario, defienden sus decisiones o bien, culpa a terceros, a los que suelen identificar como enemigos que sirven como excusa para perpetuarse en el poder. Con una actitud que genera temor, estos líderes mandan y se imponen, impidiendo que el resto de los miembros desarrollen la creatividad a la hora de cumplir con sus responsabilidades. Estos guías suelen presentarse como personas muy rígidas, hablan con tonos sumamente elevados y con firmeza.

Liberal: también conocido bajo el nombre de lesefeirista, se caracteriza por ser una persona bastante insegura, por lo que le permite al grupo hacer lo que sus miembros deseen. Es percibido como un novato en el rol de jefe, por lo que todos asumen que pueden hacer lo que quieren, sin que existan mandatos previamente establecidos. Esta falta de autoridad por parte del líder genera un ambiente anárquico y desorganizado, puesto que sus intervenciones son prácticamente mínimas y jamás expresa ninguna crítica hacia el equipo o hacia alguno de sus miembros.

Su tolerancia y bondad, así como también sus pocas intenciones de imponer reglas, no son rasgos que ayuden a guiar al grupo ni a superar los problemas que se presenten en el desempeño de las actividades. Estas cualidades hacen que el equipo trabaje de manera desorganizada, siendo la confusión una consecuencia inmediata de esto.  Además, el grupo tiende a la desintegración y a que no exista una clara división de las funciones, lo que genera que muchas veces la misma persona haga más de una tarea, superponiéndose con otros compañeros.

Participativo: líderes como estos son los que tienen en cuenta las opiniones e ideas del grupo que tienen a su cargo, fomentando su participación en la toma de decisiones. Además de esto, los líderes se muestran a sí mismos como personas que proyectan a futuro, innovadoras y que son creativos con las tareas que realizan. Además de esto, no concentran en su persona todas las responsabilidades, sino que delegan mucho de ellas, lo que les permite mostrarse como personas poco autoritarias y atentas a las habilidades que otros puedan tener. Junto con esto, son personas que se muestran a favor del trabajo en equipo, por lo que lo fomentan, sin imponer a quiénes les corresponden las distintas actividades que se deben llevar a cabo. Además de esto, se muestran como personas con vocación de servicio, respetuosas, disciplinadas y muy organizadas.

Los líderes participativos, a la hora de fomentar la participación de los miembros del equipo, suelen respetar y resaltar las habilidades que tienen los miembros del grupo, y les ofrece la posibilidad de que voten y participen en la toma de decisiones. Esta actitud puede ser muy provechosa por parte del propio líder, puesto que le permite conocer los problemas y dificultades que existen dentro del equipo. Además de esto, genera un sentimiento de pertenencia entre sus miembros, así como también su mayor responsabilidad y compromiso para con el grupo.

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