Tipos de leucocitos



¿Qué son los leucocitos?

Los leucocitos, también conocidos como “glóbulos blancos”, son células del organismo que pueden hallarse circulantes en sangre, linfa o distribuidos en el tejido conectivo. Son los encargados de llevar a cabo las complejas respuestas de defensa ante antígenos o elementos extraños.

(A los leucocitos también se los conoce como "glóbulos blancos")

(A los leucocitos también se los conoce como “glóbulos blancos”)

Clasificación

Los leucocitos se pueden diferenciar en dos grandes grupos:

A- Granulocitos: presentan gránulos específicos o secundarios, pequeños y abundantes, además de los gránulos azulófilos, más grandes y escasos, comunes a todos los leucocitos y que representan lisosomas. A su vez, los granulocitos se subclasifican en tres tipos celulares:

  1. Neutrófilos: son los glóbulos blancos más abundantes, pues conforman el 60% de todos los leucocitos. Poseen un núcleo dividido en dos, tres o cuatro lóbulos unidos por cadenas de material genético. Se caracterizan por su movilidad. Ante una lesión son los primeros en llegar a la región afectada, para lo cual abandonan el torrente sanguíneo. Una vez allí, son capaces de reconocer sustancias extrañas, también llamadas antígenos y de generar extensiones llamadas pseudópodos, con los cuales las incorporan a su volumen para destruirlas. El conjunto de antígenos destruidos y neutrófilos muertos conforman el pus. Además, estas células secretan pirógeno, un agente inductor de fiebre.
  2. Eosinófilos: tienen un tamaño similar al de los neutrófilos, aunque son menos numerosos. Conforman el 2% de los leucocitos. Poseen un núcleo bilobulado. Se asocian con reacciones alérgicas, infecciones parasitarias e inflamación. En las muestras de sangre de pacientes con alguna de las situaciones clínicas anteriores los eosinófilos se ven muy aumentados en número.
  3. Basófilos: son los menos abundantes de todos. Sus dimensiones son similares a las de los neutrófilos, pero poseen una cantidad mucho mayor de gránulos que cubren todo el espacio de la célula. Ante determinados estímulos, son capaces de desencadenar la liberación de sustancias que causan alteraciones vasculares relacionadas con hipersensibilidad y anafilaxis.

B- Agranulocitos: estas células, como su nombre lo indica, no poseen gránulos específicos, sino que solamente cuentan con gránulos azulófilos. Se subdividen en dos grupos:



  1. Linfocitos: conforman el 30% de los leucocitos totales, lo que los convierte en los agranulocitos más abundantes. La mayoría de los linfocitos de la sangre son células capaces de reconocer antígenos y actuar en defensa del organismo. Existen tres tipos en el cuerpo humano:
    • Linfocitos T: de vida media prolongada, se diferencian inicialmente en el timo, glándula que en los humanos se ubica en el mediastino y que a una temprana edad se atrofia y es remplazada por tejido adiposo. Se encargan de la defensa mediada por células. Esto quiere decir que actúan directamente sobre la célula o cuerpo extraño para destruirla por diferentes métodos. Según las moléculas que expresen en su membrana celular se separan en tres grupos:
      1. Linfocitos T CD8+ citotóxicos: reconocen células neoplásicas (tumorales) o infectadas por virus y las destruyen. Son de gran importancia en la lucha contra tumores.
      2. Linfocitos T CD 4+ coadyuvantes: frente al estímulo que produce el antígeno, estas células secretan sustancias que estimulan la diferenciación de linfocitos B. Estas son las principales células atacadas por el Virus de Inmunodeficiencia Humano (VIH) en el SIDA.
      3. Linfocitos T CD45RA+ supresores: actúan bloqueando en determinadas situaciones la acción de otros linfocitos T. De este modo participan de la regulación de la maduración y actividad de estas células.
    • Linfocitos B: se originan en los órganos llamados bursaequivalentes, como es la médula ósea, que se encuentra en el interior de algunos huesos. Participan de la inmunidad humoral. Esto quiere decir que secretan sustancias llamadas anticuerpos que se unen a los elementos extraños para indicar que deben ser destruidos.
    • Linfocitos Natural Killers (NK): llamadas asesinos naturales, durante su desarrollo son preparados para eliminar células infectadas por virus o tumorales. Son células más grandes que los linfocitos B y T, y poseen un núcleo arriñonado. Estas características hacen que resulte fácil identificarlos en el microscopio óptico.
  2. Monocitos: se encuentran en un porcentaje del 8% de los leucocitos totales. Se desarrollan en la médula ósea, desde donde se trasladan a la circulación sanguínea. Allí no duran más que tres días, pues pronto se diferencian en las diferentes células del Sistema Fagocítico Mononuclear, que se ocupa de ingerir elementos extraños y exhibir una señal de su presencia para alertar al resto de las células de las defensas. Son también llamadas células presentadoras de antígenos.


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