Tipos de inmunidad



¿Qué significa “inmunidad”?

Dentro del ámbito de la medicina, el término inmunidad hace alusión a aquel estado de resistencia, por parte de los seres vivos, ante aquellas acciones que resulten patógenas o extrañas. Esta inmunidad es adquirida a partir de la presencia y accionar de componentes tales como los anticuerpos, linfocitos, leucocitos, entre otros.

Inmunidad en medicina

De acuerdo a la manera en la que este mecanismo de conservación se desarrolle, se puede hablar de las siguientes clases de inmunidades:

1. Natural: también conocida bajo el nombre de innata, esta inmunidad es la que se caracteriza por el hecho de dar la posibilidad de controlar a los que se denominan los agentes patógenos. Entre otras cosas, la inmunidad natural se caracteriza por ser veloz y desarrollarse de manera local. En medicina se identifican dos inmunidades naturales: por un lado, se puede hablar de la inmunidad natural pasiva. Esta se adquiere de manera pasiva y su duración es bastante acotada, ya que sólo se extiende hasta unas pocas semanas.

Por otro lado, se habla de la inmunidad natural activa, que es aquella que la persona adquiere a partir de alguna infección o inmunización activa y que, por lo tanto, se caracteriza por ser específicos para un determinado tipo de patógeno. La inmunidad activa, a diferencia de la pasiva, tiene una durabilidad sumamente superior e incluso puede perdurar a lo largo de toda la vida del individuo.

Dentro de la inmunidad innata intervienen células como las asesinas naturales, son aquellas que se activan como respuesta ante la presencia de algún virus o citocinas de otro estilo. Estas células se encargan de identificar, para luego destruir, a aquellas células que resulten cancerosas o que cuenten con la presencia de algún virus. La destrucción de células como estas se efectúa a partir de la creación de poros que surgen como consecuencia de las células asesinas naturales con las infectadas.

Otras de las células que interviene dentro de esta inmunidad son los fagocitos, que cumplen la función de fagocitar a aquellos agentes infecciosos que traspasan las superficies epiteliales. Los fagocitos tienen la capacidad de cercar a los detritus y microorganismos, para luego digerirlos.

2. Adquirida: esta clase de inmunidad, en cambio, es la que se encarga de ofrecer respuestas puntuales ante los patógenos. Entre otras cosas, esta inmunidad se distingue por contar con un tipo de memoria específica, la cual logra prevenir una segunda infección. A diferencia de la inmunidad anterior, en la adquirida, las respuestas se realizan en un tiempo más prolongado, que incluso puede ser de días.

Además, otro rasgo propio de este mecanismo de respuesta es que únicamente se encuentra presente en los animales que sean vertebrados y que cuenten con una mandíbula.

La inmunidad adquirida se define, entre otras cosas, por volver al estado de reposo, el cual se conoce bajo el nombre de homeostasis. Por otro lado, este mecanismo no ataca al propio organismo, sino que es tolerante al mismo. Sumado a esto, por poseer memoria, ofrece respuestas con mayor velocidad. También, tiene la capacidad de poder actuar ante diferentes clases de antígenos y por poder ofrecer, frente a las diversas sustancias, reacciones distintas, lo que hace que sus reacciones sean óptimas ante los distintos microorganismos que puede atacar.

Dentro de la inmunidad adquirida se han logrado identificar dos variantes. Por un lado la celular, que es aquella en la que intervienen los linfocitos conocidos con el nombre de T, y que son aquellos que se encargan de atacar a los microorganismos que sean intracelulares. Por otro lado, la inmunidad humoral, en la que se involucran los anticuerpos que forman parte de la sangre y que se dedican a atacar a los antígenos.



3. Artificial: por último, la inmunidad artificial es aquella que el ser vivo logra adquirir luego de haber sido sometido a algún tratamiento médico, como puede ser, por ejemplo, la quimioterapia o la colocación de alguna vacuna, que ofrece una determinada resistencia frente a enfermedades puntuales. Por medio de estos tratamientos médicos, se estimula al organismo para que comience a producir anticuerpos que resulten los indicados para poder combatir agentes patógenos específicos. Esta clase de inmunidad se caracteriza por tener una durabilidad de por vida y por actuar en forma de preventivo.

-Dos grandes grupos de inmunidad artificial:

La inmunidad artificial puede ser clasificada en dos grandes grupos, pasiva y activa. La pasiva es aquella que el organismo obtiene, por ejemplo, a través de la sueroterapia, procedimiento por el cual la sangre adquiere suero de un determinado donante que sea inmune. Esto significa que dicha sustancia posee aquellos anticuerpos que hayan sido producidos a partir de la colocación de los microorganismos que generen la enfermedad contra la que se está intentando combatir.

Por otro lado, en la activa se ubican, por ejemplo, las vacunas ya que son las que se encargan de estimular al organismo para que él mismo genere los anticuerpos que sean necesarios para combatir a los agentes patógenos. Las vacunas suministran sustancias cuyos efectos pueden tener una prolongación de por vida, hasta incluso definitivas, y suelen ser procedimientos preventivos.

Otras acepciones de “inmunidad”

Otros usos del término “inmunidad” pueden ser los siguientes:

  • Cuando se habla de inmunidad diplomática se hace alusión a aquellas ventajas que poseen los diplomáticos en relación al país en el que vive por cuestiones laborales y con respecto a ciertas personas. Entre otras cosas, algunos de los beneficios que poseen los diplomáticos es que no deben pagar determinados impuestos y tampoco se les aplica a ellos las normativas civiles y criminales del área en el que residen. Sumado a esto, gozan del derecho de no poder ser llamados a juicio por el Estado en el que habiten.
  • Se habla de la inmunidad parlamentaria, que consiste en aquella figura jurídica por medio de la cual las autoridades no tienen el derecho de someter a un proceso jurídico penal por la supuesta comisión de un delito a los miembros del parlamento, y otros funcionarios, y tampoco pueden ser detenidos. De todas maneras, en caso de que el Congreso adquiera una mayoría previamente estipulada, un determinado funcionario puede perder dicha inmunidad para ser sometido a juicio. Esta figura es una manera de preservar la independencia de los poderes dentro de una República.


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