Tipos de informes



Los tipos de informe hacen alusión a aquellas declaraciones expresadas de forma oral o escrita en la que se informa, de manera más o menos detallada, sobre un hecho y lo que esté relacionado con el mismo y que sea relevante para su comprensión. Lo ideal es que cada informe esté dividió en tres partes. En primer lugar, una introducción, en la que se explique qué tema se abordará a lo largo del informe y qué aspectos se tendrán en cuenta del mismo. Si el contenido es muy extenso, también es recomendable explicar cómo se organizará la información y qué aspectos se abordarán en cada parte del informe. En segundo lugar, se coloca el desarrollo, que es en la parte en la que justamente el autor se explaya sobre el tema abordado, de manera detallada. El desarrollo puede estar dividido en capítulos, por subtítulos o de alguna otra forma que permita presentar la información de forma ordenada y jerarquizada. Por último, todo informe debe presentar una conclusión en la que, dependiendo los casos, el autor se limita a repasar los aspectos más importantes del informe o a reflejar su postura luego de haber efectuado la investigación. Si los informes son muy extensos, pueden incluir un índice en el que se detallen los capítulos, títulos y subtítulos incluidos. Por último, si el emisor del informe utilizó material bibliográfico para complementar la información esto puede ser detallado con una bibliografía.

De acuerdo a los objetivos, características y el ámbito en el que se produzcan estas divulgaciones, se puede hablar de distintos tipos de informes. Algunos de ellos son los siguientes tipos:

Técnicos: los informes como estos suelen ser redactados a partir de alguna investigación o estudio solicitado por una determinada organización o empresa que requiere tener ciertos datos pero que no cuenta con los recursos para recavarlos ni analizarlos. Como el público que podría llegar a leer el informe seguramente será amplio y perteneciente a distintas áreas, suelen ser redactados de forma sencilla, sin la utilización de tecnicismos o lenguaje complejo, para que de esta forma pueda ser comprendido por todos. Además, se debe tener en cuenta que un mismo informe puede ser utilizado por distintas áreas de la entidad para la toma de decisiones, esto significa que las personas que hagan uso del mismo sean profesionales provenientes de diferentes ramas, que no sólo tendrán distinta capacidad de comprensión, sino que también necesitarán tener datos diferentes, por lo que suelen ser informes amplios.

Científicos: como su nombre indica, estos informes son los que se producen dentro del ámbito científico y que, por lo tanto, están destinados a quienes participen del mismo. Una característica que identifica a estos informes es que suelen estar repletos de tecnicismos y conceptos rigurosos, justamente porque no se aspira a que sean comprendidos por un público amplio. Generalmente, los informes suelen plasmar resultados de una determinada investigación o bien, proyectos a futuro.

De divulgación: esta clase de informes, en cambio, pueden ser confeccionados a pedido de una organización pero, a la par, suelen ser enviados a distintos medios de comunicación para que divulguen los datos presentados de forma masiva. Esto hace que la redacción y el contenido de estos informes deban ser sencillos a fin de que no sólo sean fáciles de comprender, sino también de difundir a la opinión pública, que se caracteriza por ser sumamente amplia. Muchas veces, estos informes funcionan entonces como disparadores de noticias y entrevistas en la prensa.

De desempeño: generalmente, estos informes son los que se confeccionan en el interior de una empresa, a pedido de algún gerente de cualquier área. De esta forma, éste puede tener un conocimiento detallado de los costos, rendimiento, desempeño, presupuesto, y otros detalles del área de la empresa que tiene a su cargo. Los informes de desempeño son sumamente importantes para la toma de decisiones de cualquier tipo y también permiten ver qué resultados han tenido las decisiones tomadas anteriormente.



Expositivos: estos informes aspiran a ser lo más objetivos posibles a la hora de describir el estado de situación de aquello que se aborde. Para alcanzar el tono neutral, el autor del mismo debe evitar sacar conclusiones de cualquier especie. Además, tampoco se deben incluir interpretaciones ni análisis del tema en cuestión ni tampoco expresar recomendación alguna. Lo ideal para lograr todo esto es comenzar el informe con un breve resumen sobre cómo era la situación anterior a que haya ocurrido el hecho a analizar, para luego describir a esta última de manera más detallada. De esta forma, es el propio receptor del informe el que puede sacar las conclusiones sobre los motivos de los cambios o problemas que se hayan percibido, sin que haya ningún juicio de valor o advertencia por parte del redactor.

Interpretativo: a diferencia de los informes expositivos, los interpretativos no se limitan a exponer los hechos y describirlos, sino que al mismo tiempo expresan interpretaciones hechas por parte del o los autores del comunicado. Las interpretaciones que se expongan siempre deben estar fundamentadas con hechos o cuestiones que hayan sido explicados previamente en el informe y, a la vez, argumentar las relaciones que se establecen entre los mismos para llegar a determinadas observaciones. De esta manera, quien reciba el informe podrá sacar sus propias conclusiones, más allá de las apreciaciones del autor, ya que cuenta con los datos para hacerlo. De hecho, esto permite que las conclusiones u observaciones de ambos resulten diferentes.

Demostrativos: se caracterizan por presentar no sólo hechos sino que estos van acompañados por comentarios y observaciones de su autor. Para que cumplan su función correctamente, es necesario que en la publicación ambos aspectos queden claramente distinguidos, para que de esta forma su receptor identifique cuándo es opinión y cuando un hecho concreto. También, se deben dejar en claro cuáles fueron los acontecimientos que llevaron al autor a tener determinadas opiniones frente al tema, para que de esta forma el lector pueda juzgarlas como válidas o desecharlas y limitarse a hacer uso de la información concreta. De todas formas, se debe tener en cuenta que el receptor del informe confía en las opiniones del autor, motivo por el cual le solicita la confección del mismo, por lo que sus conclusiones suelen ser muy valoradas.

 

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