Tipos de herpes



¿Qué son los herpes?

Se entiende por herpes, una infección viral con erupción que ataca el tejido epitelial en diferentes lugares del cuerpo humano causando, en general, picazón o ardor. Pueden tener lugar a consecuencia de factores como el cansancio físico y/o psíquico, estrés, nervios, infecciones, alcohol, mala alimentación y dietas entre otros.

Algunos de los problemas más complejos de esta enfermedad es que suele convertirse en algo crónico, es decir, que si bien puede mantenerse pasivo por momentos, está en forma latente; y por otra parte, que es de fácil transmisión y contagio.

Ahora bien, dado que sus síntomas no son siempre de fácil percepción, o en algunos casos directamente no aparecen, prevenir su contagio es de suma dificultad; por lo que solo podrá tomarse como prevención el no establecer contacto físico con la persona en la zona donde está el herpes y consultar al médico ante la duda.

Clasificación de los herpes

Si bien son aproximadamente ocho las variables de este, existen tres  tipos fundamentales de herpes virus en humanos que pueden identificarse de la siguiente manera:

Herpes simplex I: o herpes simple de tipo uno, que se caracteriza por la formación de ampollas o ulceraciones en la zona de los labios, y por ende, en áreas contiguas como la nariz, mejillas, etc. Estas ulceras pueden mantenerse durante días o semanas según la intensidad del virus, su causa y su tratamiento.

En algunas ocasiones puede darse la aparición de otros síntomas como consecuencia, que podrían ser por ejemplo: fiebre, dolor muscular e inflamación. Además, es el generador de una afección ocular conocida como queratoconjuntivitis herpética. Por último, no solo que es uno de los más frecuentes sino que también es uno de los de mayor facilidad de contagio, ya que se encuentra en zonas muy expuestas; e implican un cuidado más importante a la hora de saludarse, besarse, etc.

Herpes simplex II: o herpes simple tipo dos, promotor del llamado herpes genital. Este genera la aparición de úlceras, o ampollas, en la zona de los genitales y sus alrededores o en el ano; que posteriormente tienden a ser más parecidas a durezas.

Son en general muy dolorosas tanto para hombres como para mujeres, y su forma primordial de transmisión y adquisición es por medio de relaciones sexuales (de cualquier tipo). Sus síntomas complementarios se relacionan íntimamente con los de una gripe común, es decir, puede aparecer fiebre o febrícula, cansancio, dolor muscular o general del cuerpo. Su prevención es mas fácil dado que al ser un área totalmente cubierta y de menor contacto, si se evita el contacto sexual puede evadirse gran parte de la posibilidad de contagio.



Herpes zoster: también llamado culebrilla en algunas regiones, es causada por el mismo virus que la enfermedad varicela. De hecho, en concreto es el virus de la varicela que al curarse permanece pasivo y latente dentro del organismo, y ante una baja de defensas importante, resurge generando esta nueva erupción.

Generalmente comienza con la aparición de vesículas llenas de líquido, que luego suelen convertirse también en costras o durezas. Salen en una zona muy específica del cuerpo, y por lo general tienden a contagiarse con el contacto involuntario de la piel, por lo que se van formando una al lado de la otra. En la mayoría de los casos suelen ser muy dolorosas, y pueden estar acompañadas por fiebre o inflamación.

Su nivel de contagio es muy alto, por lo que es necesario ser extremadamente precavido, inclusive en el contacto con uno mismo pero sobretodo en el contacto con niños pequeños. Otra precaución que debe ser tenida en cuenta por el portador del virus es la de no rascarse ni frotar la zona donde se encuentra la ampolla para no generar más irritación, dolor, ni lastimar las heridas.

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