Tipos de encuestas



¿Qué es una encuesta?

Bajo el término encuesta se hace alusión a una entrevista o conjunto de preguntas realizadas a un grupo de personas que conforman una muestra que puede ser o no representativa de un universo del cual se quiere saber su postura ante determinados temas, que pueden estar vinculados con temas de actualidad, o bien, que sean cercanos a su cotidianeidad.

En épocas previas a elecciones dentro de una comunidad, es muy común que tanto los políticos como los propios medios de comunicación encarguen encuestas para tener un panorama sobre las preferencias de la opinión pública entre los distintos candidatos que se postulen. También, sirven para rastrear cuáles son las problemáticas que más aquejan a la gente. A partir de los resultados, los políticos suelen diseñar sus campañas, teniendo mayor impacto entre el público.

Clasificación de las clases de encuestas

Las encuestas pueden ser clasificadas tomando en cuenta distintos criterios, podemos encontrar los siguientes tipos de encuestas:

De acuerdo al medio que se use para recabar la información, se identifican las siguientes encuestas:

En persona: también conocidas como “cara a cara”, estas entrevistas son las que consisten en una entrevista que el encuestador le hace en persona al encuestado. La ventaja de ellas es que el encuestador puede ir orientando al entrevistado en las distintas preguntas e incluso hacerle aclaraciones, en caso de que surjan dudas. Todo esto hace que las respuestas resulten más confiables que en otros casos, pero puede ocurrir que el tono o postura del encuestador, si no está bien instruido para realizar su tarea, condicione las respuestas. Si esto ocurre, los resultados no se condecirán con la realidad, por lo que la encuesta no cumplirá con su objetivo. De todas formas, estas entrevistas llevan mucho tiempo y sus costos son bastante elevados, debido al número de empleados que se requiere para su implementación y la tabulación de las respuestas obtenidas.

Postales: en este caso, la consultora envía el formulario a los hogares o empresas donde se quiere efectuar la encuesta para que luego de que los entrevistados respondan, la devuelvan por correo o bien, alguien de la consultora las pasa a retirar. Al ser totalmente personales, puesto que no se tiene a nadie enfrente ni del otro lado del teléfono esperando, las respuestas suelen ser sumamente sinceras. También ofrecen la ventaja de poder ser enviadas a diferentes zonas, incluso lejanas, lo cual logró ampliarse aún más con la implementación del correo electrónico. Por último, estas entrevistas suelen ser muy económicas. El problema de estas encuestas es que el porcentaje que responde suele ser bajo ya que no existe un seguimiento por parte del encuestador, como ocurre con las otras opciones. Dentro de este tipo de encuestas algunos suelen ubicar también las que se realizan vía fax. En estas, la consultora envía un formulario por fax, el encuestado lo responde y lo reenvía por el mismo medio.

Telefónicas: como su nombre indica, en este caso las preguntas se hacen por vía telefónica, ya sea por una persona o por una máquina. Ésta opción resulta ser muy veloz, económica e incluso las respuestas obtenidas son más fácil de tabular, cuando se hacen por medio de máquinas, que se encargan de ello. Las desventajas tienen que ver con que, si se hacen por medio de un software, no se puede guiar o asistir al encuestado a la hora de responder. También, para tener un número de encuestados mayor, las encuestas telefónicas deben ser cortas. Puede ocurrir que el entrevistado se aburra en medio de la entrevista y simplemente corte el teléfono, puesto que no debe dar explicaciones a nadie ni nadie le insistirá con que permanezca del otro lado del teléfono.

Por Internet: en este caso, el encuestado puede acceder al cuestionario a través de su PC, conectándose a Internet. Esta opción ofrece la ventaja de ser sumamente veloz, de tener una tasa de respuesta elevada y de ser mucho más económica que otras encuestas. Además, los encuestadores pueden incluir en el formulario audio, videos e imágenes que complementen las preguntas, permitiendo hacerlas sobre temas que en otros soportes se ven imposibilitadas. La desventaja de esta opción es que muchas veces quien hace la encuesta no puede chequear si el encuestado cumple con los requisitos previamente establecidos.

Teniendo en cuenta el tipo de preguntas que tenga el cuestionario se identifican las siguientes encuestas:

Preguntas abiertas: en este caso, el entrevistador o el cuestionario enuncia la pregunta y el encuestado puede responder libremente sobre el tema planteado. Esto permite obtener respuestas ricas, completas y que incluso aporten información que no estaba contemplada en la mente de los encuestadores. El problema es que resulta muy difícil tabularlas debido a la enorme cantidad de respuestas que pueden surgir ante la misma pregunta. Para esto, se suele diseñar un listado de categorías y se las va agrupando en ellas.



Preguntas cerradas: en este caso, se enuncian las preguntas y una serie de respuestas entre las que el encuestado deberá elegir cuál coincide con su percepción. Esto acelera el proceso pero siempre es necesario que las opciones estén bien formuladas, que no sean confusas ni ambiguas. También puede incluir una opción que sea “otros”, en caso de que el entrevistado no se identifique con ninguna de las opciones ofrecidas. Dentro de estas encuestas pueden existir las que tengan preguntas con múltiples opciones, es decir que el encuestado debe elegir entre un listado la respuesta o las respuestas que considere (las cuales pueden o no ser excluyente, dependiendo los casos). También puede ocurrir que la encuesta cuente con preguntas dicotómicas, es decir, que las respuestas sean tajantes y excluyentes como “sí” o “no”. Por último, existen las preguntas en abanico, que son aquellas en las que el encuestado debe ordenar una serie de opciones de forma decreciente o creciente, según el criterio propuesto.

De acuerdo a los objetivos  con que se realice la encuesta, se identifican dos clases de entrevistas:

Descriptivas: por medio de las preguntas que incluyen estas encuestas se intenta tener un panorama sobre las condiciones o comportamientos en un determinado momento y lugar con respecto a cierta cuestión. De esta forma, a partir de las respuestas obtenidas, los especialistas logran hacer una descripción de la situación.

Analíticas: estas encuestas son un poco más completas que las anteriores puesto que no se limitan a describir una cuestión en particular dentro de una comunidad, sino que a la vez buscan comprender qué fue lo que originó esta situación o estado en la comunidad encuestada. Para que esto se logre, se deben tomar en cuenta dos variables y ver cómo se relacionan entre sí. De esta forma se logra deducir si una de ellas es la causa o consecuencia de la otra y así comprender el fenómeno de forma más completa.

Teniendo en cuenta el ámbito que buscan cubrir, las encuestas pueden clasificarse en:

Parciales o exhaustivas: como su nombre indica, las encuestas exhaustivas son aquellas que se le realizan a todos y cada uno de los miembros que componen el universo que se quiere analizar. Estas encuestas, que también pueden ser denominadas censos, resultan ser las más representativas, puesto que obtienen la percepción de todos los individuos. De todas formas, pueden resultar muy costosas y llevar un tiempo prolongado en caso de tratarse de un universo sumamente numeroso. Las encuestas parciales, por otro lado, son aquellas que se le realizan a una porción o muestra del universo, la cual puede ser o no representativa del mismo. En este caso, las respuestas pueden ser menos exactas, pero se hace de forma más rápida y resulta más económico y, en muchos casos, resulta suficiente para obtener un panorama de la situación actual.

De opinión: las encuestas como estas son las que buscan saber qué opina el público sobre una determinada cuestión, que puede ser de actualidad o vinculada con su vida cotidiana. También, sirven para saber qué soluciones o modificaciones proponen los encuestados frente a los temas planteados. Por ejemplo, se le puede preguntar a un grupo de personas sobre la inseguridad y, en caso de que la persona afirme que ésta es un problema, cuáles considera que son sus motivos y cómo cree que puede solucionarse o disminuir la problemática. Encuestas como estas son muy útiles en períodos electorales y muchas veces los candidatos, en base a las respuestas obtenidas, diseñan sus discursos y campaña.

Indirectas o directas: en el caso de las indirectas son aquellas donde los encuestadores obtienen respuestas o percepciones que no esperaban y que tampoco se condicen con los objetivos con los que la encuesta había sido realizada. Puede ocurrir, por ejemplo, que por medio de una encuesta se logre identificar un malestar que estaba presente en la comunidad, pero del que nadie se había percatado. A raíz de encuestas como estas, las consultoras diseñan nuevas, que apunten a la problemática identificada, la cual buscan abordar con mayor profundidad. Las directas, en cambio, son aquellas en las que las respuestas que se obtienen alcanzan los objetivos con los que habían sido diseñadas las encuestas y sus resultados se enmarcan dentro de lo esperable.

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