Tipos de cuentos



¿Qué es un cuento?

Dentro de la literatura se define a los cuentos como aquellas narraciones de corta extensión que poseen una trama sencilla y en la que son pocos los personajes que llevan adelante la acción. Por lo general, los cuentos presentan tres partes en su estructura. La primera de ellas es la introducción, en la que se dan a conocer cuáles serán los personajes que conformen la historia y cuáles serán sus objetivos dentro de la misma.

También, se describe y especifica el espacio y tiempo en el que la historia se desenvolverá. En esta parte, además, es donde se da el primer punto de giro, lo que permite el desarrollo del nudo de la trama. El nudo es entonces la segunda pieza de la estructura. En esta es donde se plantea es lo que será el conflicto de la narración, consecuencia de alguna transformación o irrupción presentada en la introducción. Por último, se habla del desenlace, que es el desarrollo del cierre de la historia. En la mayoría de los casos, el desenlace incluye un clímax previo a la resolución del conflicto.

Clasificación de los tipos de cuentos

Generalmente se identifican los siguientes tipos:

Policiales: cuentos como estos son los que se caracterizan por presentar un crimen que debe ser resuelto. Dicho crimen tiene la particularidad de haber sido realizado en situaciones extraordinarias y del que se desconocen sus autores y el móvil. Justamente, lo que deben hacer los protagonistas de la historia es descifrarlo a partir de los indicios hallados. Dentro de este subgénero Edgar Allan Poe es considerado su fundador y principal referente. Habitualmente, estas historias se desenvuelven en ámbitos urbanos y se caracterizan por contar con el suspenso como uno de sus principales recursos. Los personajes que protagonizan estas historias suelen ser policías, detectives y asesinos.

Dentro de los cuentos policiales se identifican dos clases, por un lado el cuento negro y, por el otro, el de enigma. Estos últimos se caracterizan por presentar un crimen que, por sus rasgos, parece prácticamente imposible de resolver aunque esto finalmente se logra gracias a los dotes propios del detective, que se las ingenia para hacerlo. En estos cuentos, no se desarrollan actos de violencia y el detective, protagonista de la narración, se caracteriza por ser una persona moralmente correcta, que trabaja, conjuntamente con la policía, para alcanzar la verdad. Los cuentos policiales de enigma son adjudicados a autores ingleses como Conan Doyle o Gilbert Keith Chesterton. Los cuentos policiales negros, en oposición a los anteriores, desarrollan hechos altamente violentos, que son protagonizados por mafiosos o corruptos. En estos casos, los misterios logran resolverse no gracias a la inteligencia del detective o investigador, sino por sus aptitudes físicas. Los detectives que protagonizan estos cuentos ya no son moralmente correctos, sino que obran condicionados por la paga que recibirán si resuelven el caso. E incluso, puede acudir a la violencia o a actos ilegales para alcanzar este fin. Los investigadores, además, ya no trabajan junto con la policía sino que, por el contrario, mantienen una mala relación. Los cuentos negros son adjudicados a autores provenientes de Estados Unidos, como por ejemplo, Raymond Chandler o bien, Dashiell Hammett.

De aventuras: estos relatos se caracterizan por contar con la acción como principal recurso. Generalmente, la trama tiene que ver con algún viaje en el que el peligro así como también los misterios son constantes. Dentro de estas narraciones, que cuentan con escasos personajes, el protagonista, que es siempre el héroe, que debe enfrentarse a distintas problemáticas, las cuales tienen que ser resueltas para poder alcanzar su objetivo. A diferencia de los cuentos policiales, el ambiente en el que se desarrollan estas historias puede ser de lo más variado, y hasta puede ser un ambiente inventado por el propio autor de la historia.

De ciencia ficción: en estos cuentos se narran historias en las que se refleja cómo ciertos avances científicos o tectológicos afectan a los personajes y al ámbito en el que se desenvuelven. Uno de los principales referentes de este subgénero es Julio Verne, quien desarrollaba historias repletas de avances científicos que, en muchos casos, luego se concretaron. Las historias que se narran en estos cuentos pueden desenvolverse en el presente o, como ocurre en la mayoría de los casos, en un supuesto futuro. Entre otras cosas, la trama puede estar vinculada con viajes en el tiempo; con invenciones o manipulaciones tecnológicas o científicas; con la irrupción de robots, marcianos u otros seres que no sean humanos, entre otras cosas. En muchos casos, los cuentos de ciencia ficción resultan ser distopías que reflejan la creación de sociedades que, como consecuencia de avances científicos, se convierten en poco deseables. Por medio de ello, apelan a la reflexión del lector.

Fantástico: los cuentos como estos se caracterizan por el hecho de que sus historias se desenvuelven en lugares que son realistas, al igual que sus personajes, pero que, en un determinado punto, irrumpe algo que quiebra esta naturalidad y que no tiene rasgos lógicos. Al lector, esta irrupción le genera inquietud aunque con el paso de la historia lo asimila como si fuese parte de aquella situación realista planteada al comienzo puesto a que tiene coherencia con el resto de la historia. De esta forma, los cuentos fantásticos se caracterizan por la combinación de elementos naturales con otros sobrenaturales, que carecen de argumentos científicos. Un ejemplo de esto es cuando zombis irrumpen en una historia.



Maravillosos: “Había una vez, en un país lejano (…)” suele ser la manera en que estos cuentos comienzan. Esto refleja que su autor no busca definir el tiempo ni el espacio en el que se desenvuelven las historias maravillosas, caracterizadas por ser inexplicables desde un punto de vista científico, como por ejemplo, que un conejo hable. Además de esto, las narraciones como estas poseen personajes con ciertos poderes mágicos o bien, seres maravillosos como brujas o hadas. Los personajes de estos cuentos se caracterizan por ser opuestos, es decir, que uno de ellos, el protagonista, es “bueno” y no puede alcanzar sus objetivos debido al accionar del antagonista, que es representado como un personaje “malo”.

De terror: estas narraciones se caracterizan por tener la intención de asustar a su lector. Para ello, recurren a tramas que sean poco complejas y en la que se involucren pocos personajes. Con respecto a las leyes naturales, estas suelen quebrarse a lo largo de las historias ya que recurre a elementos como monstruos, fantasmas, muertos que resucitan, entre otros. Sumado a esto, las historias suelen dejar en evidencia los límites que tienen los seres humanos por ser seres mortales. Además, el suspenso y la incertidumbre son recursos muy utilizados, para así lograr asustar al lector, e involucrarlo en la historia. En muchos casos, estas narraciones buscan tener un desenlace con objetivos moralizantes, es decir, que busca concientizar al lector sobre la tenencia de ciertas conductas a fin de que las evite. De todas formas, otros cuentos no buscan más que entretener y causar un impacto en su lector.

Realistas: si bien narran historias de ficción, estos cuentos se caracterizan por hacerlo de manera realista, es decir, con elementos que le permiten pensar al lector que la historia en cuestión podría ocurrir verdaderamente. Esto se debe, entre otras cosas, al hecho de que la historia se desenvuelve de manera lineal y cuenta con elementos y personajes que no presentan un quiebre de las leyes científicas. Por medio de sus detalladas descripciones, los autores intentan transmitir la sensación de que la historia es creíble. Para ello, se presentan a los personajes como individuos comunes y corrientes, que realizan tareas cotidianas, ya sea estudiar o trabajar. Además, las situaciones y eventos en los que se los involucra son verosímiles, al igual que los espacios en los que se los ubica. Los diálogos son recursos muy utilizados por los autores, para de esta forma plasmar las interacciones que se dan entre los personajes.

Populares: los cuentos como estos se caracterizan por contar con múltiples versiones y variantes por una simple razón: en sus orígenes fueron transmitidos de forma oral y, generaciones más tardes, distintas personas optaron por escribirlas. Esto hace que los cuentos populares sean anónimos y sencillos, tanto en su trama como en los rasgos de los personajes. Las narraciones populares suelen ser bastante breves y presentan elementos que reflejan los rasgos culturales de las sociedades en las que surgieron. Generalmente, las historias de este tipo se caracterizan por presentar un protagonista, héroe de la trama, que debe alcanzar un determinado objetivo pero que, su antagonista se lo impide. Finalmente, y gracias a la intromisión de un ayudante, el personaje principal cumple con su misión. En esta parte de la historia se muestra cómo dicho personaje, gracias al cumplimiento, logra alcanzar un status superior, reflejando así un final feliz.

Literarios: en oposición a los anteriores, estos cuentos se caracterizan por contar con una única versión puesto que su autor, que se sabe quién es, lo dio a conocer de forma escrita desde sus comienzos. Los primeros cuentos literarios se les adjudican a los egipcios.

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