Tipos de conductores eléctricos

Se entiende por tipo de conductor eléctrico a aquellas clases de materiales que tienen muy baja resistencia para el paso de la electricidad, lo que permite su transmisión de forma continua. Por lo general, los conductores eléctricos están compuestos por cobre o aluminio y pueden estar compuestos por un alambre o un cable. En el primer caso cuenta con un solo elemento conductor mientras que en el segundo existen varios elementos, además del hilo conductor, que le permiten mayor flexibilidad.

 

Tomando en cuenta sus formas, los conductores eléctricos pueden clasificarse de la siguiente manera:

Circular compacto: este tipo de conductor se caracteriza por contar con numerosos compartimentos, lo que permite dos cosas. Por un lado, que sea más liviano que otros y, por otro, que se pueda aprovechar de forma más eficiente el espacio.

Anular: en este caso, los alambres conductores son entrelazados y ubicados en capas en torno al núcleo del cable, que por lo general está compuesto de algún elemento metálico como puede ser el helio.

Sectorial: en éste los hilos se ubican en una porción del cable, que generalmente equivalen a un 33% de su totalidad. Por este motivo, suelen ser muy útiles para las conexiones trifásicas.

Segmenta: como su nombre indica, cuentan con algunos segmentos, compuestos a partir de algún material aislante. Suelen ser más económicos.

 

De acuerdo al material con el que esté compuesto, se identifican los siguientes tipos de conductores:

Cobre: si bien no es el más eficiente, este metal suele ser el más utilizado, entre otras cosas, por ser económico. De todas formas, cuenta con una conductividad sumamente elevada, por lo que se vuelve un elemento eficiente. El cobre es un elemento que se encuentra con suma facilidad en la naturaleza y para obtenerlo de manera natural se lo suele someter a un proceso de refinado electrolítico. Para que resulte un mejor conductor, en muchos casos se le agregan otros elementos, como el latón o el bronce. El cobre se caracteriza, entre otras cosas, por ser un material significativamente dúctil y maleable así como también resulta muy fácil de manipular, fundir, laminar y estirar. Además de esto, es un material sencillo de estañar y soldar.

Bronce: este material es el resultado de la fusión de estaño y cobre. Si bien tiene una conductividad que es menor a la del cobre, es un elemento sumamente utilizado, sobre todo cuando se le agregan otros materiales, como puede ser el fósforo, el cadmio o el magnesio entre otros, puesto a que resulta económico.

Aluminio: luego del cobre y la plata, el éste es el metal con mayor conductividad eléctrica. Se debe tener en cuenta que es un material más laxo que el cobre aunque la resistencia de éste sea superior. Además, se trata de un material que se lo encuentra en grandes cantidades y en diversos puntos geográficos, lo que lo vuelve sumamente económico y accesible. El aluminio resulta fácil de forjar, hilar, estirar debido a que es muy dúctil.

Plata: se trata del material con mayor capacidad de conducir la electricidad aunque, por ser el menos económico de todos, no suele ser utilizado con demasiada frecuencia. Este material se caracteriza por ser dúctil y maleable y se lo encuentra en el suelo terrestre de distintas maneras. Para poder adquirir plata pura, esta debe ser sometida a procesos químicos tales como la refinación electrolítica. Algunos de sus rasgos principales como conductor es que tiene una elevada conductividad tanto térmica como eléctrica. Además de esto, suele ser muy precisa e inexorable para realizar fusiones. Por lo general, la plata es un material que se usa en la elaboración de instrumentos médicos eléctricos así como también para la producción de relevadores e interruptores.

Latón: si bien la conductividad de este material es inferior a la del cobre, el latón es una aleación (de zinc y cobre) muy utilizada. Entre otras cosas, esto se debe a la sencillez con la que se lo puede estampar y estirar.

Aleaciones de alta resistividad: en este caso se ubica a la aleación de níquel y cobre así como también cromo y níquel. Estas se caracterizan por laxas, maleables así como también fáciles de soldar. Además de esto, se caracterizan por poder transmitir la electricidad de manera constante a lo largo del tiempo. También, son aleaciones con puntos de fusión elevados y coeficientes térmicos de resistividad bajos. Por último, logran resistir muy bien a la corrosión. En las aleaciones, de cromo y níquel, el primero es el que ofrece una resistividad mayor mientras que el segundo es el que se encarga de la protección ante las elevadas temperaturas y los posibles ataques de productos químicos. Estas aleaciones suelen ser muy económicas aunque presentan la desventaja de oxidarse y de no resistir temperaturas que superen los 800 grados Celsius. En el caso de la aleación de níquel y cobre, tienen una resistividad baja en comparación a otros conductores compuestos por aleaciones. Además, tienen la desventaja de no ser muy precisos a pesar de que tienen un coeficiente no muy elevado de temperatura. Éste último puede aumentarse si se le agrega zinc. Además, si se le suma zinc y magnesio, esta aleación se vuelve mucho más precisa, lo que permite que pueda ser utilizada en aquellos instrumentos que requieren elevada precisión.

 

De acuerdo al tipo de cable que se utilice, se clasifican en:

Cables de baja tensión: por lo general, estos conductores eléctricos son los que se utilizan para conectar un equipo electrónico con su transformador. Los voltajes máximos de operación que estos cables transmiten entre fases no superan los 1000 V, de allí su nombre.

Cables para media tensión: suelen estar compuestos por aluminio o cobre, recubierto por algún aislante y una cubierta exterior. Gracias a esto, estos cables pueden ser instalados en ductos subterráneos, bajo tierra o en el aire, entre otras opciones. Además, se los suele utilizar para conectar transformadores.

Cables multiconductores de potencia: estos cables pueden ser enterrados o colocados en canaletas y no importa si el lugar en el que se encuentran es seco o húmedo. Por lo general, estos son los que se utilizan para distribuir energía de baja tensión o bien, en instalaciones industriales.

Cables de instrumentación: son utilizados para transmitir señales eléctricas que sean de baja intensidad empleadas para el monitoreo de sistemas eléctricos y los procesos con los que éstos estén asociados.

Cables de control: se los utilizan para monitorear a los sistemas eléctricos y a los procesos con los que se asocien. Por lo general, son los cables que se requieren para transmitir señales desde un sistema eléctrico hacia alguna interface.

Flexibles: como su nombre indica, son cables fáciles de manipular y enrollar, lo que facilita su traslado y uso. Además de esto, son elementos aptos para poder transmitir electricidad soportando ciertas vibraciones o movimientos propios de algunos artefactos. Por lo general, estos cables están compuestos por cobre y algún aislamiento de plástico.