Tipos de anticoagulantes



¿Qué es un “anticoagulante”?

Se denomina anticoagulante a aquellas sustancias, ya sea exógenas o endógenas, que tienen la capacidad de inhibir la coagulación de la sangre. Esto es posible a partir de la creación de un estado denominado prohemorrágico.

Se debe tener en cuenta que los vasos sanguíneos son conductos que transportan sangre a través de todo el organismo humano. Si se produce una herida en dichos vasos, la sangre comenzará a brotar rápidamente, por fuera de su cauce normal. Para evitar el desangramiento (es decir, que la sangre fluya de forma ininterrumpida por fuera de los vasos sanguíneos), el organismo reacciona a través de sustancias que  coagulan la sangre, es decir, la convierten de líquida a sólida, para “cerrar” la herida.

Entonces, se denomina coagulación, al proceso por el cual la sangre se solidifica, primero en apariencia de gel, hasta solidificarse completamente. La sustancia que interviene en el proceso de coagulación es una proteína (fibrinógeno)  que se encuentra en la sangre, que al experimentar un cambio químico (como consecuencia de una lesión), convierte la sangre en insoluble.

Tipos de anticoagulantes

Para evitar que se produzcan daños en el organismo, existen sustancias químicas, denominadas anticoagulantes, que impiden o retrasan la coagulación sanguínea. Dichas sustancias pueden ser:

  • Endógenas: se trata de aquellas sustancias que son producidas por el propio cuerpo.
  • Exógenas: estas, en cambio, son productos elaborados en laboratorios que, comúnmente denominadas “fármacos”.

Algunos de ejemplos son los siguientes:

  1. Heparina: Es una sustancia natural de la sangre que interfiere con el proceso de la coagulación sanguínea. Actúa sobre una sustancia llamada trombina, que desempeña un importante papel en la formación del coágulo en la sangre. Alarga el tiempo de coagulación, y se administra a través de inyecciones (musculares o endovenosas).
  2. Warfarina: Es un medicamento que se administra por vía oral, que ayuda a evitar la formación de trombosis y embolia. Inhibe la acción de la vitamina K, reduciendo la capacidad de coagular de la sangre.
  3. Hirudina: Es una sustancia que se encuentra naturalmente en las glándulas salivales.
  4. Acenocumarol: conocido comercialmente como “Sintrom”, tiene acción directa contra la vitamina K. Su administración es por vía oral.

Hay que seguir las indicaciones de cada fármaco en particular, ya que existen riesgos de padecer hemorragias (al impedirse la coagulación de la sangre). Como por ejemplo, se deben hacer controles del tratamiento en forma continua, tomar la dosis exacta, no tomar otro medicamento sin antes consultarlo con el médico y evitar bebidas alcohólicas.



Los riesgos de un coágulo

Existen supuestos en los cuales la formación de un coágulo conlleva resultados negativos para la salud de la persona, si obstruye el funcionamiento de los vasos sanguíneos, bloqueando el flujo de la sangre, afectando órganos como:

  • Los pulmones
  • Intestinos
  • Corazón
  • Piernas
  • Riñones
  • Cerebro

Coágulos: formas de manifestarse

La manifestación del coágulo puede ocurrir como mera obstrucción de vena o arteria (trombosis), o trasladándose dicho coágulo a otras partes del cuerpo (embolia) llegando a producir efectos altamente peligrosos (como accidente cerebro vascular o ataque cardíaco).

Si la obstrucción se produce en una arteria, puede impedirse el flujo de oxígeno, dañando severamente al tejido (produciéndose una isquemia), llegando incluso a la muerte. En cambio, si la obstrucción se presenta en una vena, la consecuencia es la acumulación de líquido e hinchazón (formándose las llamadas “venitas” y várices).

Causas de coagulación sanguínea

Existen diversas situaciones que predisponen la aparición de trombosis o embolias, como por ejemplo:

  • Permanecer durante largos períodos en cama (por ejemplo, luego de una operación)
  • Mantener las piernas cruzadas mucho tiempo, permanecer parado o sentado durante tiempo prolongado.
  • Deshidratación corporal
  • Ingesta de anticonceptivos (sin realización de actividad física)
  • Tabaco
  • Falta de la proteína C
  • Resistencia a la proteína C activada
  • Anomalías en las plaquetas
  • Anomalías vasculares
  • Exceso de arsénico
  • Trastornos hereditarios como rombofilia por factor V de Leiden o Mutación de la protrombina G20210A.

 

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