Tipos de antibióticos



¿Qué es un antibióticos?

Los antibióticos son sustancias químicas desarrolladas por los seres vivos, o bien, derivados sintéticos que eliminan, frenan o imposibilitan la formación de microorganismos, como las bacterias.

(Los antibióticos imposibilitan la formación de microorganismos)

(Los antibióticos imposibilitan la formación de microorganismos)

Clasificación de antibióticos

Existen distintos tipos de antibióticos según la patología a tratar o la proliferación de microorganismos que se intente evitar, algunos de los más difundidos son los que se detallan a continuación:

-Antibióticos de aminósidos: Son los antibióticos bactericidas, es decir, aquellos que detienen el crecimiento y la formación bacteriana, recayendo sobre los ribosomas, y provocando la inyecta y posterior producción de proteínas anómalas. Actúan con fuerza sobre la actividad ribosomal, y por consiguiente en la síntesis proteica.

Algunos de los aminósidos más utilizados son la gentamicina, la amikacina, la neomicina y la framitecina, todos compuestos utilizados en la quimioterapia, la más avanzada de las técnicas invasivas para combatir las enfermedades oncológicas.

-Antibióticos de ansamicinas: Son metabolitos secundarios que desarrollan una actividad antimicrobiana contra las bacterias Gram positivas y Gram negativas. El desarrollo de las ansamicinas, como aplicación antiviral, tiene éxito en la prevención de células tumorales, que pueden ser causales de enfermedades como el cáncer. En un futuro cercano, si finalmente se encontrase la cura definitiva de la patología, estos antibióticos cumplirían un papel fundamental en la composición de las medicinas que deberían utilizarse por los afectados.

-Antibióticos de cefalosporinas: Pertenecen al subgrupo de los cefamos y son de composición similar a la penicilina, aunque menos concentrados y más estables, además de ser menos contraproducentes en su aplicación en el afectado. Por lo tanto, tienen un campo de acción más amplio para el tratamiento de un mayor número de patologías y también en una mayor cantidad de organismos.

Además de ser utilizados para tratar desórdenes relacionados a la actividad pulmonar, extienden su actividad curativa a los problemas gastrointestinales, a la diarrea, las náuseas y las reacciones alérgicas.



-Antibióticos de macrólidos: Son aquellos que, compuestos por lactona, eritromicina, claritromicina y azitromicina, intervienen en la prevención y eliminación de problemas en el aparato digestivo, impidiendo la síntesis de proteínas afectadas por la replicación de la actividad bacteriana.

También se pueden utilizar para el tratamiento de las náuseas, los vómitos, la diarrea y la enfermedad de la ictericia. Los trastornos visuales, que muchas veces tienen que ver con algún tipo o variante de toxicidad hepática, también pueden ser atacados por un compuesto de antibióticos macrólidos.

Otras enfermedades como la neumonía, la sífilis, o alteraciones respiratorias severas son con frecuencia tratadas por medicinas de composición a base de macrólidos, aunque en esos casos el porcentaje de éxito es mucho menor.

-Antibióticos de quinolonas: Son un tipo de amplia aplicación, toda vez que la mayor parte de las quinolonas son aplicadas en las medicina por tener un grupo fluoruro que es capaz de desplegarse en distintas posiciones conjugado con otros compuestos.

Existen varios subgrupos de quinolonas, y los principales se destacan por ser vitales en el tratamiento y la prevención de patologías como la infección urinaria, la prostatitis bacteriana, la neumonía, la diarrea, la gonorrea, las afecciones en el sistema nervioso central y la tendinosis.

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